Semanas #77 y #78

Madre mía, qué pereza escribir el post semanal.

Para verte mejor 

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Pero no me quiero volver a juntar con un mes. Tras la celebración del cumpleaños de mi madre, donde lo pasamos muy bien aunque mi abuela criticó duramente mi pan de olivas negras, pasé la semana entre limpieza general, de interiores y exteriores, y bastante bastante trabajo.

Este pan… No lo vuelvas a hacerMi abuela

Por cierto, ¿vosotros limpiáis personalmente o limpia alguien por vosotros?. Siempre he tenido esa curiosidad por la gente de mi sector.

El siguiente fin de semana mucho más tranquilo, intentando huir en lo posible del ambiente electoral que ya lo impregna todo, y, otra vez, haciendo planos y planos. No sé para qué hago tantos, si me salen todos iguales.

En el trabajo estamos ya prácticamente listos para sacar las novedades. Lo teníamos planeado para esta semana, pero cosas de última hora nos han retrasado. Espero que la que viene ya sea la buena.

He estado sobre todo haciendo adaptaciones. Por la premura y los últimos cambios no he podido usar el sistema modular que había ideado tal cual, así que he tenido que sacrificar flexibilidad, pero tras el lanzamiento será lo primero que voy a retomar.

Tras terminar todas las adaptaciones, tocaba ronda de revisión. La hacemos varias personas, además del equipo de QA, y esto nos llevó al bugfixing, arreglar, arreglar, arreglar.

También me di un pequeño baño de realidad con el mobile first en el proyecto BL. Había realizado una propuesta para un cliente, y usé en mis notas previas y esquemas el sistema que siempre utilizo para el diseño responsive y sólo preparé la propuesta para la vista de escritorio, que es la que siempre se presenta.

Pero cuando asumes profundamente el sistema de trabajo mobile first, corres el riesgo de no darte cuenta de que el resto de gente a lo mejor no “ve” lo que tú fácilmente, y es necesaria más comunicación, aclaraciones e incluso wireframes para que el interlocutor pueda “ver lo que tú ya has visto”.

La última semana ha sido muy pródiga en reuniones de todo tipo, pero una especialmente creo que nos fue mal. Últimamente he estado usando las cinco preguntas clave de Think Wasabi para preparar las reuniones. Y en este caso, no tenía previamente ni contexto ni información acerca del proyecto que se iba a tratar, con lo que fui de utilidad nula.

Una pena porque es tiempo perdido, cuando preparándolo con un poco de antelación se podría sacar mucho provecho. Después organizamos una reunión más pequeña para intentar enfocar el asunto de otra forma y parece que resultó mejor, pero es un punto del que aprender para evitar este tipo de reuniones. Simplemente, valorar mi propio tiempo y el de los demás como si fuera mío también.

Acabé la semana con muy buen sabor de boca, una charlita al final del día con mi compañero Javi. Estamos todos a tope de trabajo, y con el nuevo sistema de organización en el que no tengo que gestionar ya apenas coincidimos, y hay pocas ocasiones para conversar y contarnos qué tal en los proyectos que vamos llevando.

Sigo incorporando mi rutina para optimizar el tiempo dedicado a internet. Menos navegar sin rumbo, límite de tiempo para redes sociales, reducción y relocalización de las personas a las que sigo… Y también reservar tiempo para ir consumiendo esos artículos, vídeos… que siempre van a Readability y luego nunca se leen.

De los que he consumido esta semana, me quedo con dos vídeos:

Una charla en Material Fest, un evento de diseño al que me quedé con muchas ganas de ir este año, por Máximo Gavete donde cuenta básicos de branding que hay que saber, y que te servirán si te interesa empezar a aprender (50 min. incluyendo las preguntas del final, a mi me valió la pena).

Y otra de Borja Delgado, más filosófica, sobre el papel actual del Diseño en el proceso de creación de un producto, y la importancia de alinear a todo el equipo para hacerlo (17 min.).

Espero que os gusten tanto como a mi.

Abril. Semanas #73, #74, #75 y #76

Un mes sin pasar por aquí! me gustaría que hubiera sido por estar haciendo cosas muy interesantes, pero simplemente estaba distraída mirando gatitos.

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Acabé mis breves vacaciones de las fiestas de primavera, Romería incluida, saliendo a las 7.45 y volviendo hacia las 23h con 20km más en las piernas. Menos mal que cogí un día extra de vacaciones porque tenía el cuerpo remolío con tanto trajín. Unos días muy bien aprovechados.

Pero no por eso bajé el ritmo el resto del mes. Cumpleaños varios de familia y buena amiga, y una sorpresa agradable con el concierto de los Toreros Muertos, al que fui con un poco de escepticismo -y a pesar de ello, estuve en primera fila-.

Pero que fue toda una experiencia, tanto por los propios artistas como por una insistente espontánea que no dejó vivir a Pablo Carbonell a partir de la mitad del concierto, robándole instrumentos de juguete que llevaba, intentándo darle con un martillo de broma que le había robado, subiéndose al escenario y bebiéndose su cerveza. Muy entretenido todo.

Esto es lo que hay

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En el trabajo, la vuelta fue un poco dura. En tan poco tiempo me había oxidado lo mío y empecé el mes con algunos fallos muy tontos, de principiante, de los que te minan la moral.

Y cuando estaba cogiendo el ritmo de nuevo, por una necesidad de desarrollo tenemos un cambio de planes en el proyecto en el que estoy trabajando, y tenemos que sacar más trabajo del que pensábamos para poder avanzar. No nos ha funcionado un enfoque por módulos que habíamos pensado.

Así que en este tiempo he diseñado y producido los módulos S y F del mismo proyecto, y ahora estoy dando soporte al equipo de desarrollo para poder integrarlo todo en nuestros sitios. Lo bueno es que podré contar antes de qué se trata.

Aparte de esto, estuve trabajando en otro proyecto, BL, que originalmente estaba haciendo mi compañera Esther, pero cuyo resultado no había convencido. Cuando nos reunimos para ver qué había pasado, nos dimos cuenta de que fue por un problema de comunicación. Dos equipos usaban el mismo término para referirse a cosas distintas, y hasta que alguien de fuera (en este caso, yo misma) no preguntó para incorporarse, no se aclaró.

Es una verdadera lástima cuando ocurre esto, y es parte de lo que se cuenta en el libro de arquitectura de información que leí hace un mes, How to make sense of any mess, donde se dedica un capítulo completo a dar pautas para evitar estos problemas con el lenguaje. A ver si me animo a reseñarlo, que lo tengo pendiente aún.

Así que estuve trabajando en el diseño visual del proyecto BL. Fue un poco difícil porque tenía que diseñar sin contenido real, y así siempre es mucho más difícil que salgan las cosas. Pero bueno, al final dedicando medio día a investigar el tema, pude apoyarme en algo y tener una estructura de base.

El resultado fue bien acogido y mi compañera Esther pudo seguir con este desarrollo, aunque no me dio tiempo a preparar una buena guía de estilos esta vez. Ella me sabrá disculpar… tenía que volver al proyecto H una vez más.

Acabamos esta semana con la reunión de directivos que solíamos hacer cada dos semanas, y que por algunos eventos y las vacaciones dejamos de hacer durante todo el mes, y también las de planificación de mi equipo.

Ha sido un mes muy duro para ellos, con varios lanzamientos de proyectos en nuestro departamento de servicios a empresas, y unos cuantos más que tenemos en la nevera para muy pronto.

Con tanta actividad y trabajo, he estado un poco off de redes sociales, y tampoco lo he echado de menos. Estoy experimentando con nuevo intento de rescatar mi tiempo: crear una rutina más productiva que me evite tentaciones de perder el tiempo en internet, y que me permita leer todo lo que tengo pendiente y quiero de una vez. Así que tengo que ir acostumbrándome.

Mi experiencia poniéndome en forma, ¿es fácil si sabes cómo?

Aunque enero y septiembre son los meses con mayor densidad de buenos propósitos y nuevos objetivos, para mi fue marzo pasado, hace un año ya, el momento en que decidí ponerme en forma.

Sedentarismo 100%, aumento del consumo de alcohol, comidas y cenas fuera… Sucede a veces cuando aumenta la estabilidad laboral y personal, y llegué sin darme cuenta a acercarme peligrosamente al sobrepeso.

No era por una cuestión de estética, sino de salud. Con un trabajo que me tiene pegada a una silla gran parte del día y un ocio basado en cuidar plantas, ver series y hacer repostería, no es raro que hasta me costara subir las escaleras hasta mi casa.

Así que, por si ayuda a alguien en la misma situación, voy a contar cómo conseguí perder grasa, alimentarme mejor, incluir el ejercicio en mi día a día, y seguir con ello un año después.

Mis fracasos

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Ya había intentado muchas veces añadir el ejercicio a mi rutina diaria, pero sin ningún éxito:

Correr. Durante unos meses lo hice con relativa estabilidad, pero era una de las peores opciones. Muy duro mentalmente al ir a primera hora de la mañana, pero la única forma de hacerlo en Murcia en verano. Me quitaba mis horas más productivas en el trabajo. Y también físicamente: sin tener técnica es fácil lesionarse. Un ejercicio de alto impacto que además no podía realizar todos los días, y eso me llevó a perder la constancia y no tener resultados, y a dejarlo.

Bici. Me gustaba muchísimo, es mucho más seguro por el tema de lesiones, más divertido… pero al mudarme y tener más lejos un carril bici donde me encontrara cómoda y sin estrés de tráfico para poder practicar, también acabé por dejarlo.

Andar, el ejercicio universal. Lo practiqué durante un verano, con mi hermana, pero, por un lado, no conseguimos mantener la constancia, y por otro, es un ejercicio muy poco intenso, y no obtuvimos resultados.

Ahora creo que no me lo tomaba en serio de verdad. Que el hecho de intentarlo era suficiente para mi conciencia. “Estoy haciendo el esfuerzo, si no hay resultados, yo ya he hecho lo que he podido”.

Pero esta vez decidí ponerme en manos de un profesional. Quería asegurarme de poner mis esfuerzos en la dirección adecuada para conseguir resultados. Y así contacté con Sergio Peinado que había sido editor en Vitónica, la publicación de vida sana y deporte de Weblogs SL, y del que tenía buenas referencias.

Realizamos el plan de entrenamiento a distancia, pues él vive en Madrid. Cuando hablamos por teléfono, lo que me hizo ver que era el entrenador adecuado es que lo que me dijo el primer día no me gustó.

Aprendiendo

La teoría la sabemos todos: si quieres adelgazar hay que gastar más de lo que comes. Sergio explica de forma sencilla en este vídeo qué es el balance energético, para poder entender lo que requiere un cambio de este tipo.

Pero es frecuente fallar al llevarlo a la práctica. Hay que hacer las cuentas. Yo no sabía la cantidad que ingería, ni cuánta necesitaba, ni cuánta gastaba con ninguna de las actividades físicas que intenté realizar, ni cuál era el balance normal de mi rutina sedentaria.

También me enseñó la importancia de saber distinguir entre perder peso (líquidos, grasa, masa muscular…) y perder grasa, que es el objetivo para estar más delgado manteniendo un cuerpo fuerte y sano.

El ejercicio

Sergio me obligó a apuntarme al gimnasio. Uff. Odio los gimnasios. Los odio mucho. En este punto estuve a punto de pasar del tema.

Pero Sergio me explicó que era la manera más segura y eficiente de poder hacer el ejercicio que necesitaba: ejercicio cardiovascular de alta intensidad en bicicleta para evitar lesiones, ejercicios de fuerza en máquinas, también por seguridad para alguien como yo que no había levantado una pesa en su vida, y para contar con supervisión de monitores.

En el canal de Youtube de Sergio tiene rutinas similares a lo que preparó para mi, que se pueden hacer en casa:

Así que voy al gimnasio 5 días a la semana: unos 45-50 minutos cuando hago pesas (2 días), 30 minutos cuando hago ejercicio cardiovascular (2 días) y 1h aprox. cuando hago ambos. Y unos 10 minutos 3 veces por semana los ejercicios isométricos.

La parte del ejercicio me resultó lo más fácil al principio. Estaba muy motivada porque era lo que yo buscaba, ejercicio que no me cuesta mucho ir a hacer, porque he buscado un gimnasio muy cerca de casa, que está fresquito en verano, calentito en invierno, y en el que no tengo que pasar mucho tiempo.

Además, me siento segura haciéndolo, porque con las recomendaciones y explicaciones de Sergio, y el apoyo que dan allí los monitores si lo necesito, al menos no es empezar a hacer ejercicio a ciegas.

He conseguido integrarlo en mi rutina de forma que me da menos pereza hacerlo.Que darme pereza, me da, cada día como el primero. Voy justo cuando termino de trabajar, antes de comer, y así cuando llega la tarde y estoy cansada, no tengo posibilidad de decidir no ir, ya lo tengo hecho.

No me gusta ir al gimnasio en absoluto, pero cuando ahora a las 7.30 empiezo a trabajar, siempre recuerdo los días en los que a esa hora salía a correr, y desde luego que lo del gimnasio ya me parece mejor idea.

Hay días que basta con decir no me lo pienso, salgo ya, pero otros, para combatir la pereza hay que tener un objetivo, y el mío ahora es poder llegar a ser mayor con buena calidad de vida. Y si no lo consigo, que al menos no sea por no haber puesto de mi parte. Algunos problemas de salud de un familiar y haber conocido cómo es ser dependiente de cerca hacen bastante también.

De todas formas, hay que tener claro que el gimnasio no es ninguna tabla de salvación, y que por hacer 30 minutos a día de ejercicio no se compensan 23 horas sedentarias. Pero para perder peso y ponerse en forma, es efectivo.

La alimentación

“Yo prefiero hacer todo el ejercicio que sea necesario, pero nunca haré dieta” Inma Bermejo, 2013

Ésta era mi actitud.

Aunque yo no quería hacer dieta, y mi objetivo principal no era adelgazar, sino evitar el sedentarismo, Sergio me dijo que no perdería peso solamente con el ejercicio, y que necesitaba perderlo porque tenía un alto porcentaje de grasa.

Me sugirió hacer dieta hipocalórica hasta alcanzar una composición corporar más saludable, para después pasar a mantenimiento, y me recomendó el sistema IIFYMIG.

Es un tipo de dieta flexible, donde no se limita el tipo de alimentos que puedes comer, pero sí a cantidad.

Primero, valoras cuál es tu necesidad de calorías y de cada tipo de macronutriente (proteínas, hidratos de carbono y grasas) diario. Este cálculo lo hizo Sergio por mi, pero en este artículo podéis encontrar herramientas para calcularlo y saber más de este tipo de dieta: ¿Qué es el IIFYM?

Aunque sea una dieta flexible, no es lo mismo comer bollicaos que lentejas. Se pueden comer ambas cosas planificándolo un poco. Se miran los macronutrientes que aporta la cantidad del alimento que vas a tomar y se van sumando hasta llegar a tu necesidad, y hay que ser responsable para conseguir también suficiente fibra y micronutrientes (vitaminas, minerales…), que son esenciales.

Más información de este tipo de dieta:

Parece la dieta del país de la piruleta pero el gran inconveniente es que hay que cuantificarlo todo. Todo. Hay que pesar, en crudo, cada cosa que vas a comer e ir contabilizando. Sergio me enseñó la aplicación My Fitness Pal, un gestor y base de datos magnífico que sirve perfectamente para llevar a contabilidad de la dieta.

A pesar de esta flexibilidad y de la gran ayuda que es la aplicación, el día a día haciendo dieta es duro, sobre todo al principio. Cada día pesarlo todo, lo que comes y lo que bebes, cocinar con apenas aceite, tener que comer una cantidad de proteínas grande y pocos hidratos de carbono, que es lo más disponible…

Hay que tener muy claro que quieres hacerlo, y plantearlo como un objetivo diario para no quemarse con ello. Si un día te pasas, no se compensa al día siguiente, no sirve hacerlo.

La parte buena de esta dieta es puedes jugar con las cantidades de forma que si quieres hacer una comida poco sana, simplemente tienes que adaptar el resto de tu día a ello: reservar esa cantidad de nutrientes para esa comida, y cubrir el resto asegurando la fibra, vitaminas, proteínas, etc. en las otras comidas.

Ejemplo práctico: esta noche quiero tomar una pizza, pues unas opciones buenas podrían ser desayunar unos huevos, leche y una pieza de fruta, almorzar pechuga de pavo y ensalada, y comer un pescado blanco con verdura a la plancha y un yogur, así se deja sitio para todos los hidratos de carbono y grasas que tiene la pizza.

Berberechos, y que se quite lo demás…

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Es más difícil controlarlo cuando sales fuera a comer, aunque siempre se pueden hacer elecciones mejores que otras, por ejemplo unos berberechos al vapor frente a un calamar a la romana o unas bravas. Y es muy importante controlar el alcohol.

Aquí es donde he puesto a prueba la disciplina, la paciencia, y los nervios. Y no sólo los míos… sino los de los que me rodean. Y donde he invertido más tiempo hasta ahora.

Me he sorprendido a mi misma por haber conseguido seguir la dieta. Mi motivación era muy baja y aunque poder comer los alimentos que quisiera me ha ayudado mucho, he pasado momentos de querer mandarlo a tomar morcilla si tenía que pesar una patata más. No por no poder comer, sino por tener que pesar.

Pero una vez te acostumbras, va mucho más rodado, sobre todo porque somos rutinarios, y no somos tan originales comiendo. Una vez tienes tu base de alimentos y comidas frecuentes en My Fitness Pal, es más mecánico, sólo hay que planificar y controlar la cantidad en el momento de cocinarlo.

Así que todavía la sigo, con diferentes parámetros (para no perder ni ganar peso). Cuando has perdido la grasa que necesitas y no tienes que estar en déficit de calorías, se vuelve más flexible aún.

Todo esto suena muy bien pero… ¿El resultado?

¿Es sostenible? ¿Merece la pena?

Back to the track! <3

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No hay resultados sin esfuerzo. Este sistema tiene ventajas, pero también requiere mucho trabajo y disciplina.

Merece la pena. Aparte de los resultados estéticos, que a mi tampoco eran lo que más me importaba, lo que me ha impresionado es lo que he mejorado en rendimiento.

Me di cuenta al coger la bici tras un año y pico y poder hacer un recorrido que ni en mis mejores tiempos de ciclista habitual hubiera podido. Y a partir de ahí me fijé en otras cosas pequeñas, como poder subir las escaleras de mis siete pisos sin problema, poder agacharme y levantarme sin esfuerzo…

Cuando ves que no te cansas, que tienes fuerza, que no te quedas sin aliento, que puedes más… es cuando ves que merece la pena.

Al final, si sabes cómo, es más fácil conseguir resultados a la primera que si vas probando sin saber. Y este sistema al final no son más que matemáticas aplicadas. No desperdicias esfuerzo, pero hay que esforzarse. Todo depende de cuánto lo quieras. Y yo, lo quiero.

Semanas #71 y #72

Vacaciones, caramelos, monas, procesiones… cómo no me va a gustar la Semana Santa. Y más este año que el tiempo ha dado tregua, y estamos disfrutando de unos días realmente estupendos.

He aprovechado los días en Murcia para asistir a dos procesiones, la del Viernes de Dolores y la de Miércoles Santo. Me quedé con ganas de ver también la del jueves por la noche, la del Silencio, pero ya tocaba ver las de Blanca. El año que viene, será otra cosa.

Algunos que me conocen se sorprenden de que me guste mucho ver las procesiones a pesar de mi agnosticismo, pero yo creo que mis creencias o no creencias no ponen ni quitan para apreciar la belleza de las imágenes y de algunos rituales, como puede ser una procesión del Silencio. También apenarme cuando veo el poco respeto que se tiene en general por la procesión.

En Murcia es costumbre dar caramelos, monas, dulces… al público. El problema viene cuando la gente despliega el afán -también típico de cabalgatas de Reyes, Bando de la Huerta y todo tipo de desfiles- y en lugar de respetar el paso, se meten en las filas, gritan, interrumpen la procesión pidiendo caramelos. Niños y padres, y lo que es peor, padres azuzando a sus niños. En ese sentido envidio un poco las procesiones más serias, y me pregunto si no será posible conseguir algo más solemne sin renunciar a esta tradición de las golosinas.

Domingo soleado #respect

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Así que, pasada la Semana Santa, nos quedan las Fiestas de Primavera en Murcia y Blanca, y tengo algunos días libres. En el trabajo, intenté aprovechar mucho los días antes de irme, entrando en modo pre-vacaciones total y consiguiendo bastante productividad.

Terminé el front-end del Módulo H y tuve reuniones tanto con Julio Alonso como con Roberto de nuestro departamento Editorial para validar la implementación.

Fueron bien en cuanto a lo que habíamos trabajado en los wireframes y el diseño visual también, y comentamos algunos ajustes sobre el contenido, que no habíamos trabajado en profundidad en la fase anterior, cosa que deberíamos haber hecho. Aun así, fueron cambios muy sencillos y que vimos muy claros, y ahora ya sólo me queda una nueva ronda de presentación. Después tendré que trabajar en la adaptación a tablet y móvil.

Esta semana he caído en la cuenta de que de verdad estoy trabajando mobile first. Y ahora veo claro que no es una técnica, sino una filosofía, es un estado mental. Por mi parte, ya no pienso en breakpoints, sino en puntos de expansión, es decir, no dónde el diseño se rompe, sino dónde cambia, crece y se adapta. La diferencia es sutil pero a la hora de plantearlo, me hace trabajar mejor.

Estuve poniéndome en marcha con git (con Github) para los proyectos del trabajo. Yo ya había trabajado antes con Bitbucket y SourceTree para otros proyectos, pero ahora tengo que cambiar a Github y adaptarme al flujo de trabajo compartido. Usamos Github flow un poco modificado (una rama por tarea) y me ha resultado bastante intuitivo, me gusta más que el que usaba de forma personal.

Aunque para el trabajo que yo hago no usamos esta herramienta, tengo que conocerla para echar una mano cuando haga falta en nuestros proyectos con clientes. Y quién sabe, quizá pronto podamos usarlo también para el CSS de producto, que ahora gestionamos con SVN.

Estuve un par de sesiones con mis compañeros Javi y Rafa haciendo unos ejemplos, y me sirvieron para recordar por qué uso Mac para trabajar.

Los programas y procesos pueden ser parecidos en Windows, pero siempre hay algún atasco, algún problema, algo que no encuentras a la primera, algo que no fluye y te hace tener que cambiar el chip de la tarea que estás haciendo para resolver ese atasco. Y luego tienes que volver al punto que estabas. Una interrupción, vamos.

No pasa siempre, pero mi sensación es que en Windows me pasa mucho más que en Mac, y aunque es algo subjetivo, a mi me ha hecho decantarme claramente, a pesar de gustarme mucho lo que está haciendo Microsoft últimamente.

Acabé la semana preparando la presentación para mostrar los avances en el módulo H, y de paso, mejoré un poco la estructura de la presentación que había estado usando, lamentablemente no por iniciativa mía, sino por petición del público de cosas que yo misma debería haber visto.

Ahora, un par de días más de trabajo, dos presentaciones y de nuevo unos días de fiesta, que queda lo mejor.

Semana #70

La primavera ha llegado junto con unos días de lluvia con tierra, así que la mitad del trabajo que hice la semana pasada hay que volver a hacerlo. Pero no me importa, porque tengo dulces.

Esta semana me sorprendió el festivo, no sabía que me correspondía -líos de trabajar deslocalizada, nunca sé qué fiestas tengo y cuáles no-, así que aproveché para experimentar con las galletas de cardamomo. Lo había comprado para hacer bollos, pero para las masas fermentadas necesito más planificación, así que cogí esa receta, hice un par de cambios y… mmm. Repetiré pronto.

También aproveché esa tarde para darle un pequeño cambio de aspecto al blog. Había experimentado un poco probando Typekit para las tipografías y he creado una nueva plantilla basada en Underscores que me recomendaron para desarrollar sobre ella (la verdad es que es bastante limpio). La verdad que no he puesto mucho más, poco a poco iré mejorándolo.

En el trabajo, estuve con el front-end del módulo H. Intento hacer código muy muy sencillo, y estoy siguiendo la guía de estilo de Trello un poco adaptada para nosotros.

Desde final del año pasado había estado revisando varias guías de estilo para ver cuál podríamos seguir para controlarnos sin cambiar mucho nuestro método de trabajo, y ésta es de las más sencillas pero está funcionando bien. También seguimos los buenos consejos para usar preprocesadores de CSS de Belén Albeza.

Una cosa que estoy haciendo mal es seguir avanzando con el front-end sin haber terminado 100% el diseño visual. Pero voy tomando notas y haciendo bocetos en Sketch de las ideas que tengo durante el desarrollo para después ir probándolas, cuando presente el diseño al equipo.

Tuve también una reunión con mi compañera Esther para revisar las nuevas tarjetas de visita de Social Media SL, la reunión bisemanal con el equipo directivo, y la de planificación semanal el viernes, que además alargamos para revisar un documento de guía que mis compañeros están preparando para documentar los requisitos de cada proyecto de empresa, y tenerlo como referencia tanto para clientes como para ellos mismos, y reducir los márgenes de error en las estimaciones.

Este año, mermelada casera? #springiscoming

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El fin de semana parecía que iba a ser gris, aunque hoy el tiempo nos ha dado un respiro y hemos podido podar los bonsais (este año no toca transplante) y descubrir que el pequeño bonsai albaricoquero que me regalaron mis amigos intenta cuajar frutos por primera vez.

Además de una extraña flor que me cuenta mi dealer que es muy rara, algún tipo de engendro… quizá producido por el ácaro de las maravillas. Espero que no le haga daño!

Y de aquí… A ver qué sale!

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Buen fin de semana!