Semanas #135 a #149

Es fácil escribir un poquito por semana. Pero cuando se juntan tres, y luego cuatro… la teoría de las ventanas rotas se vuelve a cumplir en mi caso. Hora de hacer limpieza.

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Todo el verano se me acumula, y luego me lamentaré por no tenerlo escrito para recordar, aunque éste va camino de estar marcado. Cosas que das por sentadas, desaparecen de la noche a la mañana, sin aviso previo. Escarmentar en cabeza ajena siempre es mejor, pero cuando esa cabeza es querida… también duele.

Otras cosas sí han salido bien, o llevan buen camino. He hecho una inversión en una empresa en la que creo. Mi primera inversión! Espero que todo vaya bien, aunque no pude invertir tanto como hubiera querido, porque hay algo muy gordo en camino.

Parece que por fin tendremos sitio para hacer la casa que planifico con mi hermana. Ha sido un proceso laaaaaaargo. Bueno, qué digo, ésta siendo, porque aún no hemos terminado. Hace más de un año que busco lugar, parecía que lo teníamos, luego no, luego sí, luego no, luego sí… hasta el punto de que ya me daba igual que fuera sí o no, simplemente quería cerrar el capítulo.

Por otro lado, también me ha servido para conocer a gente curiosa, y aceptar que a veces las cosas no se pueden hacer como uno quiere —aunque sea mejor! —, sino que hay que seguir las reglas y tener más paciencia que Job. El salvaje Oeste no tiene nada que hacer al lado del microclima inmobiliario de Blanca, dónde va a parar.

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También ha sido un verano divertido con las fotos, probando cosas nuevas. Sigo picando de aquí y de allá, probando mucho y sin especializarme en nada, sin pensar demasiado lo que hago. Así no progreso nada, me divierto pero, ¿debo forzarme a hacer algo distinto?

Es una época en que no busco mejorar, performance, sino explorar, para encontrar lo que más me place. Tanto en fotos, como en cocina y… más cosas. Fun time.

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En las vacaciones aproveché mucho, y hubo playa, algún animalillo, estrellas, fuegos artificiales, e incluso algo que nunca pensé que probaría… toros.

#A6000

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Y esto es algo que me cortaba contar aquí, e incluso he autocensurado mis mejores fotos de la tarde por el qué dirán. Pero… ¿cuándo he hecho yo eso en mi vida?

Siendo antitaurina declarada, ir a los toros es lo más ¿estúpido? que se puede hacer, ¿no? Pues no sé.

Mi pareja es, o más bien era, un enamorado de los toros, y yo, animalista, como me llama mi más tradicional amiga, pero nos toleramos el uno al otro, e incluso yo le molesto constantemente con preguntas sobre el tema. Porque tengo curiosidad.

Y por eso mismo he ido una tarde. Por intentar entender qué aprecia la gente en esto. También digo que no repetiré. Seis toros muertos y un torero cogido es suficiente para mi.

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Y aparte de esto, muchos libros, mucho Pokémon —sí, yo también—, mucha playa, mucho tiempo con amigos y con la familia, y poco ordenador, pocos blogs, pocas redes sociales y poco estudiar.

No he conseguido acabar el curso de tipografía aún, y está claro que por mucho que yo quiera, yo misma me saboteo el I+D. Hay que hacer examen de conciencia sobre esto.

Y en el trabajo, bueno… lo bueno y lo bello, como suele pasar, ha sido efímero. Nuestra directora de producto ya no está en Weblogs SL. Intentamos hacer un sprint final para aprovechar al máximo lo que podía aportar para nuestro proyecto de front-end, y por suerte parece que está dando frutos y sigo el camino que me marcó. Me da mucha pena porque creo que era justo lo que necesitábamos, pero hay que seguir adelante.

Al margen de esto, y del proyecto que sigue, estuve trabajando en uno de nuestros nuevos sitios, Compradicción, documentando todo el proceso en el camino. Fue bastante pesado, pero ya ha dado sus frutos. Lo hemos probado y completado con Xataka eSports y ahora podemos delegar completamente el proceso sin miedo a saltarnos ningún paso.

También estuve preparando con mi compañero Diego nuestro entorno local de desarrollo con homebrew. Hemos simplificado el que teníamos, y ahora está dando menos problemas.

Estos meses también he podido hacer algo parecido al pair programming con Diego, a pesar de que él está en Tenerife y yo en Murcia. Con Google Hangouts y compartiendo pantalla hemos trabajado muy bien juntos, casi como si estuviéramos en la misma mesa, aunque echo de menos una herramienta sencilla para dibujar. Tengo que investigar esto para próximas sesiones.

No sólo para discutir dudas concretas, sino para encontrar juntos enfoques de problemas estructurales, como esta misma mañana.

Es uno de los puntos débiles de mi trabajo, quizá lo que menos me gusta… no tener un equipo con el que contar siempre, pues estamos muy cortos de personal en el departamento.

En fin, que he terminado bien la semana, pero ha sido una época durilla con la marcha de nuestra directora de producto, las últimas semanas antes de las vacaciones, con sólo dos personas para mantener el departamento funcionando y presión por todos lados… menos mal que, en cada momento de bajón, en cada nudo en el estómago, tenía mi consuelo con mi canción del verano —o del lustro— , que te dejo como recompensa si has llegado hasta el final —gracias— leyendo mis desvaríos, dos puntos:

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