La teoría de las ventanas rotas

Si una ventana rota se deja sin reparar, la gente que pasa sacará la conclusión de que a nadie le importa y no hay nadie que esté al cargo. Pronto se romperán más ventanas, y la sensación de anarquía se extenderá del edificio a la calle, enviando la señal de que todo vale. En una ciudad, problemas menores como los graffiti, los desordenes públicos o la mendicidad agresiva son los equivalentes de las ventanas rotas: invitaciones a crímenes más serios.

Una idea muy interesante que además es aplicable a distintas escalas, desde la ciudad de Nueva York, hasta la persona que esto escribe.

Me quedo con esa escala, la personal. Hay que cuidarse, cultivarse. En cada aspecto: físico, mental, personal, profesional… porque cuando empiezas a descuidarte, poco a poco le vas dando menos importancia y te descuidas más. Que cierta es esta teoría de las ventanas rotas.

Visto en Pseudópodo.

2 comentarios

  1. A veces las ventanas rotas son el pasado. Por que nuestras experiencias en el tiempo son como una onda en un estanque: que se expanden más allá de un momento y un lugar concretos. La memoria del dolor de las heridas abiertas no produce ira, odio y rencor. A veces tenemos que parar en el camino y arreglar nuestras puertas y ventanas rotas antes de seguir.

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