Consumo colaborativo ¿alternativa sostenible al hiperconsumo?

¿Usted se ha parado a pensar en que las taladradoras que tenemos en nuestras casas están en funcionamiento entre 12 y 13 minutos durante toda su vida útil, y el resto del tiempo duermen en la caja de herramientas? ¿Qué pasaría si pusiera su taladradora a disposición de quienes necesitan hacer taladros, y estos le pagaran un alquiler por su uso y al mensajero que va y viene con la herramienta?

El consumo colaborativo, una de las nuevas tendencias impulsadas en parte por el avance de la tecnología.

Gracias a la hiperconexión que internet y las redes sociales nos proporcionan, podemos consumir de maneras muy diferentes a las que estamos acostumbrados: comprar directamente a productores de alimentos, intercambiar bienes que ya no utilizamos, tanto por otros bienes, o incluso tiempo en los bancos de tiempo.

A través de Inteligencia Ética, nuevo blog en mis feeds, llego a este vídeo de TED con la charla de Rachel Botsman, que cuenta algunos casos de consumo colaborativo en Estados Unidos.

Ejemplos ilustrativos y esperanzadores, pero que intentando imaginar cómo se podrían desarrollar en España, me generan más dudas que otra cosa.

Este sistema se basa en la reputación y la confianza, y viendo lo presente que sigue estando la picaresca aquí… habría que andarse con bastante cuidado.

Aquí la charla, solo 15 minutos, y, aunqe está en inglés, se pueden activar los subtítulos en español:

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