Consumo colaborativo ¿alternativa sostenible al hiperconsumo?

¿Usted se ha parado a pensar en que las taladradoras que tenemos en nuestras casas están en funcionamiento entre 12 y 13 minutos durante toda su vida útil, y el resto del tiempo duermen en la caja de herramientas? ¿Qué pasaría si pusiera su taladradora a disposición de quienes necesitan hacer taladros, y estos le pagaran un alquiler por su uso y al mensajero que va y viene con la herramienta?

El consumo colaborativo, una de las nuevas tendencias impulsadas en parte por el avance de la tecnología.

Gracias a la hiperconexión que internet y las redes sociales nos proporcionan, podemos consumir de maneras muy diferentes a las que estamos acostumbrados: comprar directamente a productores de alimentos, intercambiar bienes que ya no utilizamos, tanto por otros bienes, o incluso tiempo en los bancos de tiempo.

A través de Inteligencia Ética, nuevo blog en mis feeds, llego a este vídeo de TED con la charla de Rachel Botsman, que cuenta algunos casos de consumo colaborativo en Estados Unidos.

Ejemplos ilustrativos y esperanzadores, pero que intentando imaginar cómo se podrían desarrollar en España, me generan más dudas que otra cosa.

Este sistema se basa en la reputación y la confianza, y viendo lo presente que sigue estando la picaresca aquí… habría que andarse con bastante cuidado.

Aquí la charla, solo 15 minutos, y, aunqe está en inglés, se pueden activar los subtítulos en español:

Ecooler, un sistema de refrigeración… sostenible

¡Eres más simple que el mecanismo de un botijo!

Un dicho popular que yo en realidad no tomaría como un insulto, pues el mecanismo del botijo es uno de los que más curiosos me parecen. Enfriar el agua sin utilizar ninguna fuente de energía, de una manera limpia y gratuita. Nada mal, ¿eh?

Pues en este mecanismo se basa Ecooler, un sistema de refrigeración diseñado por Studio Kahn, en Jerusalén.

Ecooler

Se trata de una estructura de cerámica, con piezas huecas unidas por pequeños empalmes metálicos. El agua discurre por el interior y se enfría con el mismo mecanismo que el botijo.

Esto permite enfriar estancias sin electricidad, sin ruido… La cantidad de agua que consume no es demasiada, aunque depende del número de módulos que se utilicen, claro, vuelve al ambiente por evaporación. Más detalles del funcionamiento de Ecooler.

Molde de una pieza de Ecooler

Además es un bonito elemento decorativo para el estilo mediterráneo, aunque me gustaba más cuando pensaba que era más pequeño, por ejemplo de 12×12 pero claro, hay que pensar más en la eficiencia que en la estética.

Sí que puede dar juego el diseño de la pieza para adecuarlo a otros estilos menos orgánicos, cumpliendo la misma función.

Una idea que me parece muy buena, y que creo que por el clima de Murcia sería aplicable con buen resultado y a la que no veo desventajas a priori. ¿Se os ocurre alguna?

En estos momentos en que la energía es uno de los mayores quebraderos de cabeza, es importante tener en cuenta sistemas como éste para la refrigeración.

Ahora sólo me faltaría encontrar a alguien capaz de ejecutarlo aquí… seguiré investigando.

Visto en Decoesfera.