Nuevo juguete. Semanas #95 y #96

Que me han dado para mucho. Densas en el trabajo, y densas en el ocio. Así estoy, con el cuerpo remolío.

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Empecé el fin de semana de fiesta con amigos. Cumpleaños. Lo de siempre… ¿qué regalar? Ahora, a no ser que tenga 100% claro que alguien necesita alguna cosa, regalo consumibles, cosas que no puedan acabar en un rincón cogiendo polvo.

En este caso, vino, albariño que me sorprendió gratamente para su precio, sardinas ahumadas y una curiosidad: pieles de bacalao fritas. Mi amigo Pablo es que para esto es como yo, gourmets de delicias de la tercera edad, y creo que todo le gustará.

Y domingo por la mañana de aburrimiento, sin planes, me hizo volver a echar de menos tener una cámara para jugar un poco a hacer fotos. Pasé de la compacta al iPhone y en muchas ocasiones he echado de menos poder hacer algo más, controlar un poco y aprender fotografía de verdad.

Al principio me planteé comprar otra compacta pero luego conocí el concepto EVIL y me fui a la liga superior. A pesar de la diferencia de precio, poder usar todo tipo de objetivos en una cámara de tamaño asequible creo que es una combinación ganadora.

Me estuve informando en El blog del fotógrafo, una web muy muy didáctica. Me ha encantado porque explica las cosas muy bien, con ejemplos, con símiles… y se pueden entender de forma fácil conceptos que pueden parecer complejos al principio. Twitter también es una gran herramienta en estos casos, una forma de preguntar a mucha gente rápido, y sin molestar mucho.

Estaba casi decidida por la Sony A5000, que tiene muy buenas características para su precio, unos 300€. Pero me echó para atrás la falta de visor. Para hacer fotos en exteriores no quiero depender solamente de una pantalla que vete a saber cómo se verá bajo el sol.

Así que seguí buscando e investigando, y al final me he quedado con el modelo superior Sony A6000, que, aunque es bastante más cara, pero que creo que voy a aprovechar durante más tiempo. Tuve suerte que encontré la A6000 en pack en oferta en fnac, y aun así me lo pensé mucho mucho… es un dineral, pero creo que merecerá la pena.

Este fin de semana estuve dando algunas vueltas por ahí intentando hacer algo, aunque en modo manual saco fotos peores que las del iPhone. Seguiré el consejo que me han dado de centrarme en mejorar una cosa tras otra, y no abarcarlo todo a la vez.

Así también retomaré mi cuenta de flickr, que desde que estoy con Instagram la tengo abandonada, pero creo que es interesante usar cada una para una cosa distinta. Mejor no floodear Instagram, o mis amigos acabarán hasta el moño.

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Fin de semana siguiente, bautizo. Lo pasamos muy bien, con gente que no veo con frecuencia, aprovechar para ponernos al día y enterarme de chismes de la infancia que desconocía.Y es divertido ver como los niños también observan anonadados a los adultos haciendo el ganso alguna vez.

En estos días he acabado Interacción del color de Josef Albers. Un libro muy interesante, porque está enfocado de un modo práctico, tal y como llevaba sus clases. En cada capítulo hay ejercicios que realizaban los alumnos, y que se proponen al lector.

No es tan fácil hacerlos cada uno solo en su casa: en clase coleccionaban papel de color para tener material de trabajo y una persona sola se desanimaría fácilmente para hacer lo mismo… pero hay una aplicación que es el propio libro con plantillas para poder realizar los ejercicios propuestos! He usado solo la versión gratuita -un capítulo- y tiene una pinta estupenda. Cuesta $14 pero permite hacer los ejercicios, y tiene el contenido del libro, en inglés.

Porque me doy cuenta de que tengo que centrarme en cada faceta del diseño que quiero aprender durante más tiempo, no saltar de tipografía a color y de ahí a composición o UX alegremente. Así que me planteo centrarme en tipografía hasta final del año, y volver al color releyendo este libro después, y haciendo los ejercicios comprando la aplicación. Empezar a hacer un plan de I+D personal, como decían aquí:

En mis favoritos desde 2010 y sin aplicarlo!

También acabé esta semana Ve y pon un centinela, la novela publicada ahora de Harper Lee, autora de Matar a un ruiseñor, pero que en realidad escribió antes que ésta. Aunque está bien, es más irregular. Sé que no debería comparar, pero es difícil no hacerlo, y Matar a un ruiseñor es demasiado redondo.

Acabo la semana con comida familiar y jugando un poco más a hacer fotos. Quiero practicar un poco cada día, pero a ver lo que me dura.

En el trabajo, ya empiezan los preparativos para los Premios Xataka, y aunque participo muy poco en su organización, se crea un estado que se contagia. El año pasado salió muy bien, si queremos superarnos, tendremos que trabajar duro, pero ya estamos en ello, y creo que por buen camino.

En el proyecto W mi compañera Esther se ha incorporado para trabajar conmigo en UX y ya hemos incluido también al equipo editorial para estudiar mejor su flujo de trabajo, ya que este proyecto les afectará directamente más adelante.

Hemos definido ya los mínimos necesarios para la primera versión, hemos listado los bugs que es imprescindible reparar, y también hemos empezado a plantear lo que queremos hacer en la versión siguiente. La verdad que con dos personas en el equipo, si trabajan bien juntas, se saca más rendimiento que el doble.

En el nuevo diseño responsive, junto con el equipo de desarrollo acabamos de reparar los que había surgido en la ronda anterior de reuniones, tuvimos una nueva y ahora nos encargamos de algunas cosas más que han salido. Pero de unos 30 y pico reportes hemos pasado a 5 o 6, así que hemos avanzado bastante.

He empezado a trabajar, acompañada en esto por mi compañero Javi, en la adaptación del resto de páginas para poder publicar el diseño pronto. Esto es: la portada, nuestra página de evento en directo, las Respuestas, contacto, staff… y algunas más. En estos casos solamente vamos a adaptar lo que ya tenemos, para después empezar a estudiar las mejoras que queremos hacer en cada una, mientras que ya recibimos datos para evaluar el impacto de la nueva página de post, donde hemos puesto todo el trabajo hasta ahora.

Para que Javi pudiera trabajar más o menos cómodo, hice documentación básica de cómo usar el CSS que he realizado para la nueva página. Al estar basado en la guía de CSS de Trello, tenía gran parte hecho, pero también había que documentar las librerías. Por ahora lo he hecho con listados, por la premura, pero quiero hacer una página de referencias visuales para que sea más fácil comprender cada componente.

Y con mi compañera Laura también empezamos a documentar los cambios que supone el nuevo diseño para el equipo de Ventas. Aunque no hay muchos en cuanto a las posiciones publicitarias, hay que rehacer los catálogos, explicarles la importancia del responsive en los anuncios… aunque ahí tenemos, como todos los medios ahora, el problema de Adblock.

No me he pronunciado mucho sobre este tema, pero creo que al final es un problema de black hat UX (desde el punto de vista de que trabajo para un medio creador de contenidos): cuando instalas un bloqueador, al menos en los más populares, bloquea los anuncios por defecto en todas las páginas que visitas. Tienes que tener una intención fuerte para tomarte la molestia de desactivar el bloqueador en las páginas que no quieres penalizar.

Un comportamiento más respetuoso con los medios sería el contrario: que no los bloqueara por defecto, y que el lector tuviera un medio fácil para bloquearlos donde quiera, explícitamente, con un click.

El comportamiento habitual hace que paguen justos por pecadores, pues muy poca gente hay que, aunque no quiera perjudicar a un medio que lee, vaya desbloqueando los anuncios para apoyar a todos esos sitios.

Pero es la situación actual, y habrá que tirar de ideas nuevas para resolverla lo mejor posible.

He descansado una semana de reuniones con el equipo de desarrollo, pues tenían algunas vacaciones, y eso ha sido suficiente para desmotivarme respecto a las clases de inglés 🙁 sí, soy lo peor. Mañana cuando me toque otra vez me acordaré de mi misma, y me maldeciré por no haber trabajado para mi yo del futuro.

Semana #94

Qué felicidad reencontrarse con una amiga después de 10 u 11 años… ¡y que parezca que no ha pasado el tiempo!

Hace unas semanas estuve recordando con mis amigos los tiempos del instituto, lo diferentes que éramos pero lo parecidos a la vez -a unos más que a otros nos queda mucho de entonces-, la gente con la que hemos perdido el contacto… en especial recordé a una amiga que, junto a mi y otras pocas chicas las más, formábamos el grupo de empollonas de la clase.

Una chica diferente, bastante especial, muy buena gente pero quizá algo idealista para la vida en un instituto de pueblo pequeño… muy teórica ella en aquellos días, pero tampoco le importaba. Después de la universidad perdí el contacto, y me había propuesto volver a encontrar una dirección, de email o incluso física en Alemania, donde ahora vive, para intentar retomar el contacto.

Casualidades de la vida, que uno de mis amigos se enteró de que estaba aquí en Murcia y lo organizó para que esta semana quedáramos a comer. Aunque mi pobre amigo acabó con la cabeza como un bombo cuando nosotras empezamos a darle el follón con ideas neoliberales 😀 él prefería hablar de chismes románticos, de las dos bodas de mi amiga y de sus viajes por Europa.

Aunque hemos propuesto volver a vernos antes de que vuelva a Alemania, no tengo claro que lo hagamos, esas cosas frecuentemente quedan en palabras, pero al menos ya he tenido mucho más de lo que me esperaba la semana pasada. Gracias a mi amigo Jesús Iván, a cambio yo sólo le he dado un buen dolor de cabeza.

Por otro lado, ya tengo 3/4 de mi nuevo jardín de cactus y suculentas listo. Tenía que colocar bastantes especies y me ha quedado un macetero libre con el que puedo buscar algo diferente y experimentar. Quería dar una vuelta esta semana por algún vivero en Murcia, pero aún lo tengo pendiente…

He acabado la semana con las últimas páginas de Matar a un ruiseñor. Sorprendente lo que me ha enganchado esta vez, para haberlo dejado la primera vez que lo intenté.

Y que bien traído con la situación en la que estamos en estos momentos, con tanto “miedo” a que vengan los refugiados. Por mucho que nos creamos, no hemos avanzado tanto desde la sociedad americana de los años 30 que se retrata en el libro. El miedo vestido de excusas nos domina cuando algo puede alterar nuestra rutina.

Espero que me dure este hábito de la lectura que había perdido a cambio de nada que pueda recordar… maldito internet.

Además, estamos en plena feria de Murcia, y aunque no me considero murciana -de ciudad-, tuvimos una gran noche el viernes intentando no morir entre la marabunta que se formó en la zona gastronómica de la feria.

Es una idea que en teoría está muy bien: típica feria con stands de bodegas, restaurantes, y todo tipo de empresas relacionadas con la gastronomía, donde puedes probar cosas típicas, nuevos vinos… pero la mala organización (en mi opinión, como las infames bandejas con copa) y no controlar el aforo de ninguna forma estropean la experiencia tanto que sólo dan ganas de irse.

Bueno, al menos probé el pastel de cierva por primera vez. Una curiosidad típica dulce y salada, que me resultó un poco extraña…

El resto del fin de semana, más tranquilo. Se nota el final de las vacaciones, los bares están más vacíos, así que los incondicionales tenemos más sitio 😀

En el trabajo, esta semana he dejado un poco más de lado el proyecto W. El equipo de desarrollo está implementando las funcionalidades básicas que ya tenemos en mockups para la presentación a parte del equipo editorial. El primer paso lo dimos incluyendo a nuestro coordinador en la reunión, y nos dio unos puntos my buenos para priorizar los próximos desarrollos.

Sobre todo me he dedicado al nuevo diseño responsive. Por un lado, con una presentación al equipo editorial de lo que ya tenemos hecho. Ya habíamos presentado los diseños, pero ahora han podido probarlo de verdad, y por ahora nos han dado un feedback muy bueno: están muy contentos con el cambio, y además nos han levantado algunos puntos muy interesantes para mejorar y para revisar.

Por otro lado, he seguido trabajando en uno de los mockups que faltaban para seguir desarrollando, y hacer algunas correcciones que han salido de las rondas de presentación. Algunas son pequeños cambios de diseño, y otras bugs puros y duros. Vamos a priorizar esta ronda de correcciones, y después terminaremos el resto de mockups pendientes.

Y que para el seguimiento de estas correcciones tengo una nueva reunión semanal con India… ¿no querías caldo? He empezado a buscar clases online para practicar la conversación en inglés. Por ahora tres servicios tienen mi atención: Bspeling, Verbling, iTalki. Tengo que investigar las diferencias y decidirme por uno ya.

Y ya lo dejo, que estoy alargándome mucho, con un documental que he visto y tenía pendiente hace muchísimo, ¡desde diciembre! La tragedia electrónica es la segunda parte del documental Comprar, tirar, comprar, –que ya vi– y me viene como anillo al dedo para explicar a quien me pregunta por qué me estoy interesando por el minimalismo ahora.

Porque siempre es mejor no comprar lo que no necesitas de verdad. Regalarlo o venderlo para una segunda vida también es buena opción. El reciclaje es la última, pero tiene un coste, y no siempre se hace correctamente, aunque te lo cobren.

En este documental se sigue el recorrido de los residuos electrónicos, ordenadores, móviles, televisores… para ver que muchos son reciclados en condiciones inadecuadas, o bien tirados en vertederos en África. Nuestra basura se la mandamos allí, qué bonito. Y esto hay que pensarlo también cuando nos planteamos cambiar de móvil, no solamente en los megapíxeles de la cámara que tendrá el nuevo.

Pero dejo ya de sermonear, y aquí está el documental. En la web de RTVE no lo he encontrado, aunque allí si se puede ver el anterior, Comprar, tirar, comprar.

¡Feliz semana!

Semana #93

Lamentablemente… septiembre sabe diferente.

Estoy tan cansada que se perfila un viaje a la playa el domingo… y ni siquiera me apetece 🙁 a veces uno solo quiere no hacer nada.

Ha sido una semana totalmente agotadora, trabajando casi todas las tardes por reuniones con diferencia horaria, también muy temprano desde por la mañana, y bastante trabajo en casa también.

En la terraza, tras haber quitado los pinos que se secaron con el obsceno calor de julio, hemos optado por cambiar a algo autóctono, que se adapte mejor al terreno, que necesite menos agua y que pueda aguantar el calor sin sufrir tanto.

Estaba claro cuando llegamos de vacaciones y, junto a los pobres pinos secos a pesar de tener riego por goteo, la palera estaba sacando tres hojas nuevas.

Así que aquí estoy al fresco escribiendo este post, mientras distintas especies de cactus esperan su turno para ser transplantadas. Pero hoy no va a ser.

En el trabajo, sigo con el proyecto W. En este proyecto no estoy diseñando por mi mano, sino diciendo lo que hay que hacer. Aunque yo me haga mis bocetos en papel, el diseño se está plasmando directamente en un prototipo funcional (construido con Bootstrap), porque queremos probarlo todo desde el principio.

Me ha sorprendido mucho ver cómo funciono sin pensar en cómo voy a implementar algo después. No es la primera vez, pues he diseñado aplicaciones móviles para otras empresa, pero no lo había hecho antes para web. Va bien tener distancia entre que pienso y analizo algo, y se implementa (al no hacerlo yo).

No he podido avanzar apenas con el front-end del nuevo diseño responsive porque tras presentar lo que tenemos ya listo a los managers, agendamos tres reuniones de presentación a los equipos comercial y editorial y a Julio, a quien ya habíamos presentado los diseños en imagen.

Intento preparar las presentaciones bien enfocadas a lo que interesa a cada uno, y aplicar la experiencia que he adquirido, y consejos recibidos de muchas formas, pero siempre acabo con la sensación de que lo que más me influye es cómo me encuentre ese día.

Las reuniones con India, irregular. Tuvimos una el martes, donde no pude apenas hablar entre mi mal inglés y que tenía la garganta mal. Y en la de hoy, algo mejor. Me la había preparado un poco más, y eso me ha ayudado, así que, tomando nota, y a ver qué hago con el tema de las clases.