Abril. Semanas #73, #74, #75 y #76

Un mes sin pasar por aquí! me gustaría que hubiera sido por estar haciendo cosas muy interesantes, pero simplemente estaba distraída mirando gatitos.

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Acabé mis breves vacaciones de las fiestas de primavera, Romería incluida, saliendo a las 7.45 y volviendo hacia las 23h con 20km más en las piernas. Menos mal que cogí un día extra de vacaciones porque tenía el cuerpo remolío con tanto trajín. Unos días muy bien aprovechados.

Pero no por eso bajé el ritmo el resto del mes. Cumpleaños varios de familia y buena amiga, y una sorpresa agradable con el concierto de los Toreros Muertos, al que fui con un poco de escepticismo -y a pesar de ello, estuve en primera fila-.

Pero que fue toda una experiencia, tanto por los propios artistas como por una insistente espontánea que no dejó vivir a Pablo Carbonell a partir de la mitad del concierto, robándole instrumentos de juguete que llevaba, intentándo darle con un martillo de broma que le había robado, subiéndose al escenario y bebiéndose su cerveza. Muy entretenido todo.

Esto es lo que hay

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En el trabajo, la vuelta fue un poco dura. En tan poco tiempo me había oxidado lo mío y empecé el mes con algunos fallos muy tontos, de principiante, de los que te minan la moral.

Y cuando estaba cogiendo el ritmo de nuevo, por una necesidad de desarrollo tenemos un cambio de planes en el proyecto en el que estoy trabajando, y tenemos que sacar más trabajo del que pensábamos para poder avanzar. No nos ha funcionado un enfoque por módulos que habíamos pensado.

Así que en este tiempo he diseñado y producido los módulos S y F del mismo proyecto, y ahora estoy dando soporte al equipo de desarrollo para poder integrarlo todo en nuestros sitios. Lo bueno es que podré contar antes de qué se trata.

Aparte de esto, estuve trabajando en otro proyecto, BL, que originalmente estaba haciendo mi compañera Esther, pero cuyo resultado no había convencido. Cuando nos reunimos para ver qué había pasado, nos dimos cuenta de que fue por un problema de comunicación. Dos equipos usaban el mismo término para referirse a cosas distintas, y hasta que alguien de fuera (en este caso, yo misma) no preguntó para incorporarse, no se aclaró.

Es una verdadera lástima cuando ocurre esto, y es parte de lo que se cuenta en el libro de arquitectura de información que leí hace un mes, How to make sense of any mess, donde se dedica un capítulo completo a dar pautas para evitar estos problemas con el lenguaje. A ver si me animo a reseñarlo, que lo tengo pendiente aún.

Así que estuve trabajando en el diseño visual del proyecto BL. Fue un poco difícil porque tenía que diseñar sin contenido real, y así siempre es mucho más difícil que salgan las cosas. Pero bueno, al final dedicando medio día a investigar el tema, pude apoyarme en algo y tener una estructura de base.

El resultado fue bien acogido y mi compañera Esther pudo seguir con este desarrollo, aunque no me dio tiempo a preparar una buena guía de estilos esta vez. Ella me sabrá disculpar… tenía que volver al proyecto H una vez más.

Acabamos esta semana con la reunión de directivos que solíamos hacer cada dos semanas, y que por algunos eventos y las vacaciones dejamos de hacer durante todo el mes, y también las de planificación de mi equipo.

Ha sido un mes muy duro para ellos, con varios lanzamientos de proyectos en nuestro departamento de servicios a empresas, y unos cuantos más que tenemos en la nevera para muy pronto.

Con tanta actividad y trabajo, he estado un poco off de redes sociales, y tampoco lo he echado de menos. Estoy experimentando con nuevo intento de rescatar mi tiempo: crear una rutina más productiva que me evite tentaciones de perder el tiempo en internet, y que me permita leer todo lo que tengo pendiente y quiero de una vez. Así que tengo que ir acostumbrándome.

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