Antonio Vega: El sitio de mi recreo

A ti también te ha pasado alguna vez, y seguro que más de una, que durante una época de marejada emocional has asociado una canción con un momento, con una situación, con una persona, y nunca más has podido volver a escucharla. Es una pena, ¿verdad? casi siempre son grandes canciones, se podrían escuchar mil veces, pero el estómago es más débil y no se puede aguantar.

A mi también me ha pasado. Pero tengo suerte, porque siempre acabo recuperándolas y toman nuevos significados. Y ésta es la que estoy recuperando ahora.

Cuando no hay nada que decir

Creo que he dibujado ya cuatro (así, con letra, que parece más importante, como en los cheques) diseños nuevos para esta página. Incluso los he maquetado y ahí están, aguardando a ver si me digno a vestir con alguno la muñeca que esta página, y que ahora está desnuda como castigo, porque vestirla sería un engaño, ya no me divierte jugar con ella.

No hay tiempo ni ganas, porque cuando hay tiempo hay muchas más cosas que lo ocupan, que me quitan la energía, pero sé que está bien invertida. No quiero que me pase como a Walter, pero si no nace contenido, yo no puedo forzarlo. Al menos mientras siga emocionándome una canción, podré seguir poniendo vídeos, para que el sitio no se enfríe del todo antes de que vuelva a él.