El principito

Al día siguiente volvió el principito.
– Hubiese sido mejor venir a la misma hora – dijo el zorro -. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón…

Un poco de diseño… de <em>interiores</em>

Habitación del Hotel Fox El Hotel Fox (no recuerdo cómo llegué ahí, seguramente desde Domestika) es un sitio singular. Sus habitaciones están decoradas por artistas y diseñadores gráficos, y son todas diferentes.

Las hay estresantes (no dormiría ahí), o inmaculadas (como yo emo), también simpáticas (no “fea pero simpática”, ¿eh?), toques infantiles… y más, dad una vuelta.

Ésta es la 405, una de mis favoritas. Sencilla y muy atractiva, una opción muy posible para cuando pueda permitirme un piso, aunque sea de 30 metros. A veces me arrepiento de no haber empezado a trabajar simplemente por esto, porque quiero tener un espacio del que pueda hacer lo que quiera sin tener que pensar en mi querida casera. Por eso este año nos mudamos, espero que vaya a mejor aunque no creo que pueda ponerme a pintar como si tal cosa. Je.

Mi estampado favorito Aun así, mis experimentos con la decoración tendrán que esperar. Ya me gustaría verme en julio con los lápices y los botes de pintura, por ahora tendré tiempo y podré practicar con algún muro antes, que esto no es tan fácil como cuando me dió por estampar vacas en varios muebles de mi casa. Tendré que buscar otra técnica.

O siempre puedo llamar a los de Walldesign Stockholm y que me hagan una de sus maravillas, pero mientras tanto tendré que conformarme con ponerme los dientes largos mirando su portfolio.